MEL MEL

EL CONTEXTO LATINOAMERICANO

La falta de información económica conduce a malas medidas de política, más al contrario el conocimiento de la realidad económica conduce a la mejor toma de decisiones. Muchos de los errores y de los fracasos que han enfrentado nuestros países latinoamericanos en el diseño de sus políticas de desarrollo se han debido principalmente a la falta de información y de conocimiento de las realidades que enfrentan nuestras áreas locales y de las fuertes ó sutiles interrelaciones económicas existentes entre sus agentes económicos, productivos y los sectores a que pertenecen.

Sin embargo, tanto o más preocupante aún es que, ante la ausencia de información especializada hace su aparición la des-información, la información que se asienta por supuestos y hasta por intuiciones, sin ninguna base científica y que llega a “desinformar” tanto a la población como a las propias autoridades que toman decisiones y a los diseñadores de políticas de desarrollo, ingresando así en un proceso de falsas estimaciones, equivocados supuestos, etc. que constituyen los primeros pasos en las políticas de desarrollo estériles y en los esfuerzos conjuntos vanos e ilusos de nuestros pueblos. (Ver “La Tiranía de los Guarismos”, R. Aramayo, Enero 2007).

Hasta hoy los organismos internacionales se han esforzado en mirar de cerca la evolución de la pobreza de nuestros países pero no han realizado esfuerzos por ver las otras caras de las realidades municipales y locales de nuestra Latinoamérica, se desconocen datos e indicadores de lo que podemos crear localmente, de nuestras producciones locales y de sus flujos económicos, no se conocen indicadores de las posibilidades de generación de ingresos y de la movilización de recursos existentes, por ejemplo, de sus posibles impactos e incidencias.

Irónicamente, el proceso de globalización, parece haber re-descubierto la importancia de lo local, a medida que la tecnología ha dado saltos cualitativos ha revelado la necesidad por conocer las características productivas de áreas de pequeña escala, de áreas locales, municipales o sub-nacionales, al mismo tiempo que las economías del mundo vuelcan su mirada hacia una nueva forma de hacer economía: desde lo local en medio de una ola tecnológica de interconexión mundial.

En medio del contexto económico y productivo mundial actual, donde los países miran con atención el comercio internacional y las posibilidades de encontrar vinculaciones comerciales para mejorar la demanda y por tanto la oferta de nuestros productos, se realizan todos los esfuerzos por construir condiciones favorables que permitan lograr mayor productividad y mayor competitividad.

Sin embargo éstas son categorías que sólo pueden alcanzarse en medio de un clima de adecuado conocimiento de la realidad de las ofertas que somos capaces de generar y de las demandas que podemos estimular y satisfacer. Lo que significa definitivamente conocimiento más preciso sobre nuestras realidades económicas y productivas en términos cuantitativos.

Hemos visto cómo se ha generalizado el uso de instrumentos de planificación para los países, entendidos cada uno de ellos como parte de los sistemas económicos, sin embargo dentro de cada país existen también áreas subnacionales de producción, de generación de ingresos, de intercambios comerciales y productivos, etc. dentro de cada país existen subsistemas definidos dentro de determinadas áreas geográficas, las que se pueden entender como regiones o áreas locales.

El desarrollo económico local asume como condición esencial el conocimiento de sus vocaciones productivas reales, de sus potencialidades económicas, de los recursos existentes y de las interrelaciones de sus agentes económicos.

Este conocimiento debe ser el resultado de un proceso técnico y sistemático. La identificación de las vocaciones productivas municipales, el cálculo aproximado de las potencialidades económicas subyacentes a éstas, el conocimiento del conjunto de recursos existentes y de las posibilidades de movilización de estos recursos a través de mecanismos prácticos son elementos esenciales e imprescindibles para ingresar en los procesos de planificación del desarrollo de forma organizada y coherente.

Lo que no se ha hechos hasta hoy, a pesar de la enorme necesidad que han mostrado tantos municipios como existen en Latinoamérica, es la medición de los tamaños de estas economías, la medición de sus flujos económicos, la medición de las economías locales.

El MEL busca dotar a los municipios de insumos básicos para crear líneas de acción construidas coherentemente, a partir del acceso al conocimiento, a la información, al conocimiento de las magnitudes de los flujos productivos y económicos municipales, de sus interrelaciones, de sus actores sociales, de sus agentes productivos, de sus instituciones, etc.

El MEL está diseñado para que los municipios: gobiernos municipales y agentes privados, conozcan sus vocaciones productivas reales y potencialidades de forma cuantitativa.

El MEL brinda una nueva forma de ver la estructura productiva municipal en nuestros países y ayuda a interconectar éstas estructuras para crear un sistema de flujos económicos de bienes y servicios internos, entre municipios a nivel regional latinoamericano, así como a generar nuevos flujos monetarios internos y externos, que permitan lograr mejoras en los ingresos y en el empleo de nuestras poblaciones locales.